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Moi
Edad: 22 Fecha de nacimiento: 26 de febrero
Lo que ya pasó septiembre 2004 octubre 2004 noviembre 2004 Gente Amadeo o I will be singing aLi´s Noseques
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lunes, agosto 30, 2004 Una habitación blanca
El chico se sienta en el sofá rojo frente a ti. Lo observas con curiosidad y te das cuenta de que evita cruzar miradas contigo. El es tu anfitrión. Lo conoces y sabes que no suele hablar demasiado. Lo cierto es que no suele hacer demasiado de nada. Hoy víste de negro (ayer tambien), lleva el pelo alborotado y unos vaqueros gastados anchos que, al caminar, no deja de subirse una y otra vez. Pero ahora está sentado y se entretiene mirando a algún punto perdido en la habitación mientras juguetea con su reloj de pulsera. Siempre lo hace. Lo que mas te llama la atención es precisamente el lugar donde os encontráis. Un recinto totalmente vacío de techo y paredes blancas, suelo de brillantes baldosas, con dos sofás granates en el mismo centro y... nada más. Una habitación tristemente vacía. Y, por el olor, recién pintada. - Me he mudado hoy mismo - Te dice él - Aun no he tenido tiempo para preocuparme por la decoración. De todos modos esta bien asi... quizá ponga algo en esa pared, pero aún no he decidido el que. Te sonríe. Vuelve el silencio y ambos empezais a impacientaros. Piensas que alguna cosa tendrá que decirte ya que te ha hecho venir hasta aqui. Él piensa lo mismo, lo sabes por su expresión. Sus ojos corren de un lado a otro; saltan de tu rostro al brazo del sofá, luego dibujan una espiral en el techo y finalmente vuelven a caer sobre ti. Te mira y parece querer decirte algo pero lo unico que oyes es el sonido del reloj entre sus dedos. Vuelve a iniciar el recorrido con sus ojos. Contienes un bostezo. Dos. Tres. Por fin decides dejar de perder el tiempo en ese lugar. Te incorporas y dedicas una ultima mirada a tu acompañante. Sigue ahí sentado sin hacer nada, sin inmutarse. Al parecer no era tan importante aquello por lo que te invitó. Y si lo era no ibas a esperar más tiempo para oirlo. Te vuelves y caminas hacia una salida que no existe. Y tus pasos resuenan, y evitas mirar a las paredes porque su blanco es tan puro y límpio que te daña los ojos. Caminas sabiendo que de un momento a otro saldrás de allí. Pero la voz del chico te detiene. - Espera. Al girarte lo ves en pie, apoyando un brazo sobre el sofá en el que antes descansaba. - Sólo queria darte la bienvenida. Para eso te llamé - te dice con amabilidad. Por un instante tienes la impresion de ver cambiar la tonalidad de los muros a vuestro alrededor, pasando de aquel blanco brillante a un gris suave, casi metalico. - Sólo era eso. Ven siempre que quieras. No todos los dias serán tan aburridos como hoy. Te sonríe de nuevo. Quizá entonces hubieras querido acercarte a él y charlar. Preguntarle acerca de la habitación, acerca de la salida que no existía, acerca de cualquier cosa. Pero tras esas palabras el joven no volvió a hablar. Tampoco se movió más. Las paredes, si alguna vez lo habian hecho, no volvieron a cambiar de color. Dejó de escucharse el reloj entre los dedos del chico y ni sus ojos siguieron saltando de esquina a esquina ni se molestó en tomar asiento de nuevo. En silencio, habiendo oído todo lo que cabía oir, dejaste la habitación. |
| Trabajo artistico por oliver | |